Mes de la Historia de la Mujer; la indescriptible Nahui Olin

Desde hace algunas décadas, marzo encierra un gran significado para las mujeres en el mundo. Es un mes de conmemoración, lucha y evocación. También es el mes de la Historia de la Mujer, que, aunque decretado oficialmente y puesto en Marcha sólo en Estados Unidos, Reino Unido y Australia, poco a poco está acaparando espacios en el resto de los países del mundo. ¿Por qué? Porque no hay legado sin historia y porque es sumamente importante recordar las contribuciones de las mujeres a la historia universal. Lo he dicho antes, las mujeres han participado, codo a codo con los hombres, en todos los eventos relevantes desde que el primer homo sapiens puso dos pies en este mundo. Desafortunadamente, sus aportaciones han sido silenciadas, olvidadas, demeritadas y distorsionadas por quienes han tenido el poder de asentar los hechos históricos. Por eso es esencial conocer sus historias porque también nos pertenecen, son nuestros arquetipos y, sobre todo, porque ellas merecen que sepamos quienes fueron.

Particularmente en México, un país en donde el patriarcado está bastante enraizado en la sociedad, es indispensable difundir la Historia de la Mujer porque está tan velada que pareciera que todas las garantías que hoy gozan las mujeres modernas fueron un regalo obtenido sin mucho pedir. ¡No es así! Las mujeres de generaciones anteriores a las nuestras tuvieron que pasar por grandes adversidades para que nuestros derechos fuesen reconocidos. Por eso, quise dedicar esta entrada de blog a una mexicana que es imposible de describir en unas cuantas palabras, para ella hace falta un mar de adjetivos. María del Carmen Mondragón Valseca, mejor conocida como Nahui Olin (en náhuatl significa el quinto sol que representa el movimiento cósmico) fue una escritora, poetisa, pintora, maestra, modelo y activista por los Derechos de la Mujer nacida en pleno corazón de la Ciudad de México el 8 de julio de 1893.

«Bajo la mortaja de leyes humanas, duerme la masa mundial de mujeres, en silencio eterno, en inercia de muerte, y bajo la mortaja de nieve– son la Iztatzihuatl,

en su belleza impasible,

en su masa enorme,

en su boca sellada

por nieves perpetuas,–

por leyes humanas.–

Mas dentro de la enorme mole, que aparentemente duerme, y sólo belleza revela a los ojos humanos, existe una fuerza dinámica que acumula de instante en instante una potencia tremenda de rebeldías, que pondrán en actividad su alma encerrada, en nieves perpetuas, en leyes humanas de feroz tiranía.– Y la mortaja fría de la Iztatzihuatl se tornará en los atardeceres en manto teñido de sangre roja, en grito intenso de libertad, y bajo frío y cruel aprisionamiento ahogaron su voz; pero su espíritu de independiente fuerza, no conoce leyes, ni admite que puedan existir para regirlo o sujetarlo bajo la mortaja de nieve en que duerme la Iztatzihuatl en su inercia de muerte, en nieves perpetuas».

Óptica cerebral. Poemas dinámicos. Nahui Olin

Nahui Olin fue una mujer vanguardista, bastante adelantada a su tiempo, poseedora de una extraordinaria inteligencia y de una sensibilidad ingente que expresó a través de varias formas de arte. La herencia que le deja a México es su poesía apasionante, intensa y rebelde, su pintura sensual, controversial y cautivadora, y la lucha por las causas feministas. Fue una mujer consecuente, que vivió ejerciendo siempre su derecho a la libertad, ajena a los cánones de su época. Tuvo una poderosa conexión espiritual y cósmica que la llevó a escribir profundas reflexiones filosóficas y científicas. Fue una mujer de grandes amores y de infinita pasión; amó su cuerpo, exploró sin pusilanimidad su sexualidad y fue aliada del erotismo: amó ser mujer. No obstante, su vida no estuvo exenta de pérdidas, sinsabores y tragedia; las tuvo a montones, sin embargo, sobrevivió a todo lo que el destinó osó ponerle de frente: a que su primer marido la acusara de haber asfixiado a su recién nacido, a que la llamaran loca y pelona, a que la marginaran y desecharan sus obras o la tildaran de ninfómana. También subsistió a la muerte, a la desmemoria y a la pena.

Aunque murió en el olvido y rodeada de carencias, terminó sus días gozando de completa autonomía; lo poco o lo mucho que tuvo fue producto de su esfuerzo y jamás dependió de un hombre. En la memoria de México queda la artista excepcional, la mujer temperamental y dinámica, siempre en movimiento, siempre cósmica, la misma que debatió los trabajos de Albert Einstein (Energía cósmica (1937)), la primera mujer mexicana que posó desnuda ante una cámara, la misma que rechazó a Hollywood, la que tuvo más amantes que amores, la escandalosa, la de belleza inaudita, la musa, la que hizo trizas el corsé, la que fue tan fuerte como turbulenta, la que desafió, siempre de pie, al patriarcado.

Hay tanto que decir sobre la vida y obra de esta fascinante mujer, que sería imposible resumirla en unas cuantas líneas de blog. Por eso les dejo abajo un par de enlaces que resultan interesantes si se quieren conocer más detalles de Nahui Olin.

Entrevista Ghandi a Adriana Malvido escritora de la biografía Nahui Olin: la mujer del sol https://www.youtube.com/watch?v=ccuWjGWcgf8

Liga para la biografía de Nahui Olin en Amazon https://www.amazon.de/-/en/Adriana-Malvido/dp/8477653119

Novela La mujer que nació tres veces. Basada en la vida de Nahui Olin. https://books.google.de/books/about/La_mujer_que_naci%C3%B3_tres_veces.html?id=dma1DwAAQBAJ&printsec=frontcover&source=kp_read_button&redir_esc=y#v=onepage&q&f=false

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