Kürbiszeit; el tiempo de calabazas en Alemania

En otoño Alemania se viste de ocre, rojo y beige. No son sólo las hojas, que se despiden de las ramas, las que pintan al país de cobre y azafrán, son también los atardeceres los que se tiñen de los mismos matices, regalándonos los paisajes más hermosos de todo el año, y de igual forma son las ya tradicionales calabazas (Kürbis en alemán), las que llegan a adornar la temporada con sus tonos brillantes y anaranjados. En Alemania, la temporada de calabazas se recibe con gran expectativa y prácticamente, de un día al otro, se abarrotan las tiendas, las florerías y los supermercados con esta fruta deliciosa.

 

 

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A pesar de ser un producto ya tradicional en Alemania, las calabazas no son originarias de Europa. La inmensa mayoría de las especies de calabaza que se consumen en el mundo tienen su origen en México. Así es, es en nuestro bello país en donde las primeras calabazas fueron domesticadas para consumo humano y desde entonces se ha aprovechado todo de ellas; sus flores, su tallo, su fruto y sus semillas son parte de nuestra extensa variedad culinaria.

 

Tras la conquista de América, España se encargó de llevar el fruto a Europa, propiciando su arribo a Alemania. Llegaron por mar, transportadas por los marinos mercantes que venían cargados de productos exóticos provenientes del nuevo mundo. Pronto, las semillas de las calabazas encontraron en Alemania las condiciones para proliferar y fue así como su siembra y cosecha se convirtió en algo habitual. El tiempo de calabazas (Kürbiszeit) comienza a finales de agosto y culmina a mediados de noviembre, con la llegada de las primeras heladas. Hoy en día las calabazas se cultivan en distintos estados de la confederación de estados alemanes a lo largo de más de 3, 485 hectáreas, dando lugar a una cosecha anual de más de 68, 000 toneladas. Es importante añadir que los alemanes están muy orgullosos de su producción local de calabazas y por eso es frecuente ver letreros informativos con la bandera alemana seguida de la palabra “origen”, indicando así que ese lote fue cultivado en el país.

 

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Las calabazas en Alemania son atesoradas no sólo por sus atributos decorativos, sino por sus increíbles propiedades. Las calabazas son ligeras (aportan muy pocas calorías) y nutritivas, abundantes en agua e hidratos de carbono, así como en vitaminas (A, B2, B6), ácido fólico y minerales (potasio, fósforo, magnesio, hierro y zinc), y como si esto fuera poco también son un excelente coadyuvante para la digestión. Las calabazas no sólo son hermosas, también son sanísimas.

 

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Un dato además de interesante sorprendente,es que las calabazas no son un vegetal, pertenecen a la familia de las bayas y su dura cáscara permite que el fruto permanezca comestible hasta por seis meses.

 

¿Se les ha antojado ya un platillo a base de calabaza? Si la respuesta es afirmativa, no duden en intentar esta tradicional receta alemana de sopa de calabaza (Kürbissuppe).

 

 

Sopa de Calabaza estilo alemán

Porción para dos personas.

Ingredientes:

  • 1 Calabaza tipo Hokkaido
  • 2 Zanahorias grandes
  • 1 Cebolla mediana
  • 2 cm de Gengibre
  • 1 lata de Leche de coco
  • 1 cucharada de Aceite de coco
  • Consomé de verduras líquido
  • Especias al gusto: Canela, Nuez moscada, sal y pimienta

Pasos:

  1. Lavar las calabazas, zanahorias y el jengibre. En el caso de la calabaza tipo Hokkaido y de las zanahorias, se dejará la piel. Si se usa una calabaza de cáscara dura, sí deberá retirarse.
  2. Pelar y picar finamente cebolla y el jengibre.
  3. Freír la cebolla y el jengibre en aceite de coco.
  4. Parte la calabaza por la mitad, limpia y retira las semillas. Conserva las semillas.
  5. Corta la calabaza en cubos de 1 cm cúbico aproximadamente. *IMPORTANTE* La calabaza Hokkaido es muy dura por lo que requiere cortarse con un cuchillo bien afilado. Hay que tener extremo cuidado al hacer los cortes.
  6. Pica las zanahoritas en trozos medianos.
  7. Fríe los cubos de calabaza y zanahoria junto con la cebolla y el jengibre que ya debieron quedar dorados.
  8. Vierte el consomé de verduras hasta cubrir la mezcla (calabaza + cebolla + jengibre + zanahorias) y deja cocer por 15 minutos o hasta que la calabaza esté lo suficientemente blanda para que se pueda partir con una cuchara.
  9. Retira la mezcla del fuego ponlo en una mezcladora o licuadora, o en su defecto un machacador. Licúa o mezcla hasta obtener un puré.
  10. Agrega la leche de coco al puré.
  11. En una cacerola limpia vierte la mezcla y cocina a fuego lento.
  12. Agrega la Canela, la nuez moscada, y sal y pimienta al gusto. Mezcla e integra.
  13. Sirve la sopa en un tazón y decórala con vinagre balsámico y semillas de la calabaza.

 

También se puede añadir a la decoración una hoja de albahaca o cilantro picado. Acompaña con un pedazo de pan neutro (ni dulce ni salado).

 

¿Qué hacer con las semillas que sobraron? Lávalas y límpialas, ponlas en el horno, rocíalas con aceite de oliva y sal y cocínalas a 80°C durante 60 minutos. Ya que estén tostadas úsalas como aperitivo acompañando un buen tarro de cerveza alemana.

 

¡Provecho!

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